
La madrugada de este viernes estuvo marcada por un fuerte movimiento sísmico en el Caribe hondureño, lo que llevó a la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) a activar protocolos de monitoreo ante la ocurrencia de varias réplicas posteriores.
Según el informe técnico de la Unidad de Sismología de Copeco, el evento principal se registró pocos minutos después de la medianoche, con una magnitud de 5.7 y una profundidad aproximada de 5 kilómetros, localizado en aguas del Caribe, cerca del municipio de Omoa, Cortés.
Tras el sismo inicial, los instrumentos de monitoreo detectaron réplicas de intensidad moderada, entre ellas un movimiento de 3.6 grados ocurrido alrededor de las 12:45 a. m., con una profundidad de apenas un kilómetro, también en las cercanías de Omoa.
El temblor fue percibido con claridad en varias ciudades del norte del país, especialmente en San Pedro Sula, donde ciudadanos reportaron la sacudida a través de redes sociales. El alcalde sampedrano, Roberto Contreras, confirmó que el movimiento fue sentido con fuerza en la ciudad e informó que los equipos municipales se mantuvieron en estado de alerta preventiva.
Por su parte, el director del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), Francisco Argeñal, señaló que hasta el momento se contabilizan al menos cuatro réplicas con magnitudes superiores a 3.5, la mayoría concentradas en la misma zona marítima.
Argeñal explicó que los movimientos están asociados a la interacción entre la placa del Caribe y la placa de América, particularmente en el sector donde se ubican las Islas del Cisne, y aseguró que no se reportan daños materiales ni personas afectadas.
Este evento se suma a otros movimientos recientes registrados en el Caribe hondureño durante el mes de enero, lo que ha mantenido la atención de las autoridades científicas, aunque reiteran que Honduras no se considera un país de alta sismicidad, pese a la presencia de fallas geológicas activas que pueden generar este tipo de fenómenos.



