
Tras el arresto en El Salvador de Santiago Zúñiga, quien se autodenomina “Apóstol Chávez”, su esposa —con quien asegura estar legalmente casada desde hace 30 años— ofreció fuertes declaraciones públicas en las que se desmarca completamente de los hechos que hoy lo mantienen bajo custodia de las autoridades salvadoreñas, acusado presuntamente de tráfico ilegal de personas.
La mujer afirmó que desconocía por completo que Zúñiga se encontraba en El Salvador y que se enteró de la situación únicamente cuando comenzaron a circular fotografías donde aparece detenido junto a otra mujer, a quien identificó como su amante desde hace aproximadamente siete años. “Yo soy la esposa legítima. Tenemos 30 años de casados. Esa mujer no es su esposa, es la amante”, expresó.
Según su testimonio, con Zúñiga procreó siete hijos, a quienes —aseguró— crió sola, ya que él abandonó el hogar hace más de dos décadas y nunca brindó apoyo económico ni emocional. “A mí me tocó sacar adelante a mis hijos sola. Para ellos prácticamente no existe un papá”, relató, señalando que el más joven de sus hijos tiene actualmente 25 años.
Sobre el proceso judicial que enfrenta su esposo, fue enfática al señalar que debe responder ante la justicia. “Claro que tiene que enfrentarla. Si es culpable, que pague”, manifestó, al tiempo que dijo desconocer las razones del viaje a El Salvador y los detalles sobre el menor de edad que supuestamente viajaba con él, a quien identificó únicamente como un joven que lo acompañaba en actividades en redes sociales.
La esposa también cuestionó duramente la figura pública y religiosa de Zúñiga, afirmando que nunca fue un verdadero cristiano y que utilizó la religión para lucrarse económicamente. “Él nunca conoció a Cristo. Se puso el título de apóstol él solo. La gente está engañada”, sostuvo, asegurando que durante su matrimonio él mantuvo múltiples relaciones extramaritales mientras aparentaba una vida religiosa.
Además, denunció conflictos recientes por tierras de palma africana, de las cuales —según dijo— ella recibe actualmente el usufructo, y acusó a la amante de Zúñiga de incitarlo a iniciar disputas legales para quitárselas. “Esa mujer es la que lo manda a pelear”, afirmó.
Pese a todo lo vivido, aseguró no guardar rencor contra su esposo y dijo desearle lo mejor, aunque descartó cualquier posibilidad de reconciliación. “No siento nada por él. Eso ya se terminó”, expresó. Finalmente, indicó que enfrenta la situación apoyada en su fe y congregándose en una iglesia cristiana, dejando el proceso legal “en manos de Dios”.
Las autoridades salvadoreñas continúan con las investigaciones para esclarecer los hechos que rodean el arresto de Santiago Zúñiga, mientras el caso sigue generando polémica y reacciones en redes sociales.



