
Representantes del Partido Liberal de Honduras (PLH) y del Partido Nacional dieron inicio este viernes a un proceso formal de conversaciones orientado a destrabar la elección de la nueva Junta Directiva del Congreso Nacional, en un escenario donde ninguna de las dos fuerzas políticas cuenta por sí sola con los votos necesarios para asumir el control del Poder Legislativo.
El primer acercamiento se realizó al mediodía en la sede del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), espacio elegido como punto neutral para facilitar el diálogo político. El encuentro marca el arranque de una etapa de negociaciones que busca garantizar gobernabilidad parlamentaria para el período 2026-2030.
Horas antes, el Partido Liberal había hecho público su interés en encabezar el Congreso Nacional, argumentando que el resultado electoral obliga a una distribución equilibrada del poder y a una integración justa de la Junta Directiva. Esta postura fue comunicada oficialmente al Partido Nacional mediante una carta.
En respuesta, el Partido Nacional confirmó la conformación de una comisión especial para representar a la institución en las conversaciones. El grupo está integrado por figuras de peso dentro de la bancada nacionalista, entre ellas María Antonieta Mejía, Juan Diego Zelaya, Mario Pérez, Lissi Matute Cano, Kilvett Bertrand, Johanna Bermúdez, Nelson Márquez y Juan Carlos García.
A su llegada al Cohep, el diputado electo Kilvett Bertrand señaló que el objetivo principal del encuentro es construir acuerdos que aporten estabilidad al país. “Venimos con apertura, con disposición al diálogo y con el compromiso de generar paz y tranquilidad para Honduras”, expresó ante medios de comunicación.
Desde la bancada liberal, la diputada Erika Urtecho destacó que el mensaje de las urnas fue claro y contundente. A su juicio, la ciudadanía rechazó la confrontación política y demandó consensos. “El pueblo dijo no más polarización. Nos mandó a dialogar y a construir una agenda común de país”, afirmó.
En la misma línea, el congresista liberal Marlon Lara explicó que el diálogo no se limita a la elección de cargos, sino que apunta a definir una ruta legislativa coordinada con el Poder Ejecutivo. Subrayó que ninguna fuerza política alcanza por sí sola los 65 votos requeridos, lo que obliga a acuerdos responsables.
Lara enfatizó que liberales y nacionalistas concentran más del 80 % del respaldo electoral, lo que, según dijo, representa un mandato ciudadano para trabajar juntos. En ese contexto, sostuvo que lo coherente sería que el Congreso sea presidido por el Partido Liberal, considerando que el Ejecutivo estará en manos del Partido Nacional.
El parlamentario añadió que una eventual alianza entre ambas bancadas permitiría conformar una mayoría cercana a los 90 diputados, suficiente para impulsar reformas estructurales en áreas clave como salud, educación, inversión pública, política fiscal y desarrollo económico.
Finalmente, los dirigentes coincidieron en que esta coyuntura representa una oportunidad para romper con prácticas del pasado y devolver la confianza a la ciudadanía. Aseguraron que el país demanda madurez política, menos confrontación y un Congreso enfocado en resolver los problemas reales de la población, en un ambiente de respeto institucional y estabilidad democrática.



