
La abogada y analista política Marcela Caro emitió un contundente pronunciamiento sobre la gestión de la expresidenta Xiomara Castro, calificando su administración como un gobierno “fallido” y responsabilizando al clan político de la familia Zelaya por ejercer poder desde las sombras durante los últimos cuatro años.
En una carta abierta dirigida a Castro, Caro asegura que la mandataria tuvo una oportunidad histórica para dejar un legado de prosperidad, democracia y desarrollo, pero que, en cambio, el país enfrentó más “penas que gloria”.
Según Caro, el gobierno saliente no protegió la vida ni la dignidad de los hondureños, y bajo su administración se registraron altos índices de femicidios, un aumento de la inseguridad y nulo acceso a empleos, lo que empujó a los jóvenes a migrar o enfrentarse a la violencia. “Las madres quedaron solas, olvidadas y traicionadas”, escribió la analista.
Caro denunció que durante el mandato de Castro hubo persecución política y judicial contra la oposición, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil e iglesias, además de una supuesta criminalización de la crítica y limitación de libertades. Según ella, estas acciones representan “autoritarismo” y no democracia.
La carta subraya que José Manuel Zelaya, esposo de la expresidenta, habría ejercido el poder real detrás del gobierno, usando las instituciones en beneficio de intereses personales y del partido, y no del pueblo hondureño. “Honduras fue secuestrada por un clan político”, enfatizó Caro.
La analista criticó también los intentos de algunos funcionarios y allegados de socavar la democracia al final del mandato, buscando desconocer la voluntad popular y afectar el proceso electoral que llevó a Nasry Asfura a la presidencia.
Caro instó al nuevo presidente a actuar con firmeza y responsabilidad histórica, advirtiendo que no se trata de venganza sino de justicia. “El pueblo hondureño espera que se sienten precedentes claros que garanticen respeto a las instituciones y a la ley”, señaló.
La carta hace un llamado a enfocar la gestión de gobierno en trabajo, salud, seguridad y justicia, advirtiendo que Honduras no necesita excusas ni sentimentalismos para liderar la nación, sino capacidad, honor, integridad y amor a la patria.
Asimismo, Caro aclaró que su crítica no es un tema de género, sino de desempeño y responsabilidad pública, reiterando que el país requiere un liderazgo efectivo y comprometido con la ciudadanía.
El pronunciamiento de Caro se suma a un creciente debate nacional sobre el legado de la administración de Castro y las expectativas sobre la nueva presidencia de Nasry Asfura, especialmente en temas de transparencia, combate a la corrupción y seguridad ciudadana.
Finalmente, la analista expresó esperanza en que Honduras pueda avanzar hacia un futuro de justicia y desarrollo, señalando que los ciudadanos merecen gobernantes que cumplan con sus promesas y trabajen por el bienestar colectivo.
Carta Integra:
Xiomara Castro:
Su paso por la presidencia deja una verdad imposible de ocultar: fueron más PENAS que gloria. Usted tuvo una oportunidad histórica, irrepetible, de marcar un antes y un después como la primera mujer presidente de Honduras. Pudo dejar un legado de prosperidad, democracia, trabajo y seguridad. FRACASÓ.
Su gobierno fue un gobierno fallido, incapaz de proteger la vida, la dignidad y el futuro del pueblo hondureño. Bajo su administración, Honduras alcanzó uno de los índices más altos de femicidios, evidenciando el abandono total de las mujeres, convertidas en cifras mientras el Estado miraba hacia otro lado. La inseguridad se desbordó, el empleo nunca llegó y los jóvenes fueron empujados a la migración, la violencia o la muerte. Las madres quedaron solas, olvidadas, traicionadas.
Pero el daño no terminó ahí. Su gobierno se caracterizó por la persecución: persecución a la oposición, a la prensa, a la sociedad civil, a las iglesias y a todo aquel que se atreviera a pensar diferente. Se criminalizó la crítica, se intimidó la libertad y se intentó callar a un país entero. Eso no es democracia: eso es autoritarismo.
Usted no gobernó Honduras. Permitió que el poder real lo ejerciera José Manuel Zelaya, un cáncer que volvió a enquistarse en el Estado para gobernar desde las sombras, usando las instituciones para su partido y su proyecto personal, no para el pueblo. Honduras fue secuestrada por un clan político.
Y aun al final, sus cómplices y secuaces intentaron socavar la democracia, desconocer la voluntad popular y manchar el proceso democrático, demostrando que nunca respetaron al pueblo ni a las instituciones.
Por eso hoy el pueblo hondureño exige a nuestro Presidente Nasry Asfura Zablah @Papialaordenh @ALaOrdenhn, que actúe con firmeza y responsabilidad histórica: no se trata de venganza, se trata de JUSTICIA. Justicia para sentar un precedente, así como el pueblo lo hizo en las urnas aquel 30 de noviembre, cuando Honduras habló claro y dijo basta.
Honduras no necesita sentimentalismos ni excusas. Así no se lidera una nación. Honduras necesita trabajo, salud, seguridad y justicia, JUSTICIA por todo el daño causado por ese gobierno fallido saliente, por todos los que fueron parte y cómplices de el.
Y que no haya confusión: esto no es un tema de género. Es un tema de capacidad, honor, integridad, amor a Dios y a la patria.
Honduras es de Cristo 🙏🏻🇭🇳



