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Fuerte escalada en precios de combustibles en Honduras: en solo dos semanas aumentos superan los L13 y golpean el bolsillo de la población

La constante alza en los precios de los combustibles en Honduras continúa generando preocupación, luego de que en apenas dos semanas se registraran incrementos significativos en la gasolina, el diésel y el queroseno, evidenciando una tendencia sostenida que impacta directamente en el costo de vida de los ciudadanos.

De acuerdo con la tabla comparativa difundida, el aumento ha sido progresivo y acelerado. Por ejemplo, la gasolina superior pasó de 113.54 lempiras el 16 de marzo a 120.68 el 21 de marzo, hasta alcanzar los 127.48 lempiras el 28 de marzo, lo que representa un incremento de casi 14 lempiras en menos de 15 días.

En el caso de la gasolina regular, el comportamiento ha sido similar. Su precio subió de 101.37 lempiras a 106.35 y posteriormente a 112.07 lempiras, acumulando un aumento de más de 10 lempiras en ese mismo período.

El diésel, uno de los combustibles más utilizados en transporte y producción, también refleja un fuerte impacto: pasó de 99.70 lempiras a 108.26 y luego a 118.09 lempiras, es decir, un incremento cercano a los 18 lempiras en cuestión de semanas.

Estos datos coinciden con los reportes oficiales que confirman aumentos de entre 5 y hasta más de 13 lempiras por galón en los distintos derivados del petróleo, siendo el queroseno uno de los más afectados .

Expertos señalan que esta escalada responde en parte al alza internacional del petróleo y a factores como la devaluación del lempira frente al dólar; sin embargo, el impacto local sigue siendo severo, especialmente en un contexto donde gran parte de la población vive en condiciones de vulnerabilidad.

A pesar de que el gobierno mantiene subsidios parciales —como el 50% en la gasolina regular y el diésel—, los precios continúan en ascenso, lo que deja en evidencia que estas medidas no han sido suficientes para contener el golpe económico en los hogares hondureños .

El problema no se limita al combustible en sí. Cada incremento se traduce en un efecto en cadena que encarece el transporte público, los alimentos y otros productos básicos, profundizando la crisis económica que enfrentan miles de familias.

La situación resulta aún más crítica al considerar que estos aumentos se han dado de forma continua semana tras semana, sin que se observe una tendencia clara a la baja, lo que genera incertidumbre sobre el comportamiento de los precios en las próximas semanas.

Mientras tanto, la población resiente cada ajuste en los surtidores, en un escenario donde llenar el tanque se vuelve cada vez más difícil y donde el costo de movilizarse se ha convertido en un lujo para muchos.

La escalada de los combustibles no solo refleja un problema económico, sino también una presión social creciente, en la que los ciudadanos exigen medidas más efectivas para frenar un incremento que, por ahora, parece no tener freno.

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