OPINIÓN

Preocupante la ausencia de visión de cambios estructurales

Por: Marcio Sierra

Estamos atravesando un momento decisivo de nuestra historia política, en la que no basta con administrar la coyuntura ni responder a las urgencias inmediatas. El nuevo presidente debe gobernar proyectando un horizonte de transformación que trascienda el corto plazo y se traduzca en cambios estructurales capaces de alterar las bases mismas del desarrollo. Sin embargo, lo que observamos al día de hoy, es preocupante porque percibimos que la ausencia de la visión estratégica, tiende a sustituirse por decisiones pragmáticas reactivas con mirada corta. Da la impresión, que la noción de cambio estructural es tomada en consideración con bajo nivel de aceptación.

O sea, la voluntad política para intervenir las raíces de los problemas del atraso tales como: la desigualdad persistente, la incapacidad institucional, la baja productividad, la informalidad económica y la fragilidad del Estado de derecho, no es prioridad inmediata. El inicio de reformas profundas en el sistema educativo, en la política fiscal, en el modelo productivo y en la edificación institucional se ven nubladas.

Si bien se han anunciado algunas modificaciones en algunas instituciones y otras que han sido canceladas, no hay señales de una atención política enfocada en atacar defectos estructurales que obstaculizan el desarrollo económico, social y cultural de Honduras. No se mencionan para nada los cambios en el corto plazo que se proponen realizar en la estructura económica, en la estructura social y menos en la estructura cultural.

Las políticas públicas que hasta ahora se han puesto sobre la mesa, no parecen responder a un plan integral de desarrollo. Es más, se constata la falta de sinergia que potencie la articulación entre los sectores económico, social e institucional para lograr impactos. Más bien las señales a la vista indican que aún se están aplicando acciones desarticuladas que no reflejan una dirección estratégica clara. Se sabe que hay un mejor uso político de los recursos públicos, lo cual, va a mejorar el destino del gasto y han puesto coto al uso del presupuesto como herramienta clientelar y piensan mejorar poco a poco la movilidad social.

El nuevo presidente tiene que enfocarse con mayor voluntad política en el rumbo económico que vamos a tener en Honduras en los próximos años. Dar luz sobre el enfoque de largo plazo que debemos tener. Dar señales reales de cómo van a superar los desequilibrios precarios y generar las condiciones necesarias para impulsar los cambios reales. En definitiva, la ausencia de visión de cambios estructurales es una debilidad que el gobierno debe evitar y establecer la pauta para tener un crecimiento inclusivo y sostenido.

No se trata de caer en promesas que no se vayan a cumplir ni tampoco en reformas superficiales. Hay que abordar los problemas estructurales y dar evidencias, con metas claras, indicadores medibles y mecanismos de rendición de cuentas. El futuro de nuestra nación depende de la capacidad del liderazgo democrático de los lideres que, hoy por hoy, tienes el poder. La capacidad existe para comprender que, sin reformas profundas, no hay progreso sostenible posible. El pragmatismo político con visión de cambio estructural es una magnifica ecuación de desarrollo nacional.

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