
El subsecretario de Salud, Eduardo Midence, lanzó un enérgico pronunciamiento en medio de la crisis que atraviesa el sistema sanitario público, cuestionando las acciones de protesta impulsadas por el gremio médico y advirtiendo sobre sus consecuencias directas en la población.
A través de su cuenta en X, el funcionario criticó lo que calificó como una “contradicción” dentro del sector salud, señalando que quienes antes exigían mejoras en los hospitales públicos ahora están contribuyendo a interrumpir los servicios.
Críticas a las asambleas informativas y paros
Las declaraciones se producen en el contexto de las medidas de presión adoptadas por el Colegio Médico de Honduras, que incluyen asambleas informativas y paros parciales en distintos centros asistenciales del país.
Según Midence, estas acciones están afectando el funcionamiento normal de los hospitales públicos:
“Aquellos que antes demandaban soluciones inmediatas, ahora contribuyen a interrumpir la atención que el Estado tiene la obligación de brindar a la población”.
El subsecretario expresó preocupación por la suspensión de consultas, cirugías y otros servicios esenciales, lo que —según indicó— está generando un impacto directo en los pacientes.
Impacto en la población: más presión hacia el sector privado
Uno de los puntos centrales del pronunciamiento es el efecto que estas interrupciones tienen en los usuarios del sistema de salud.
Midence advirtió que, ante la falta de atención en hospitales públicos, miles de hondureños se ven obligados a recurrir a clínicas privadas, asumiendo costos que muchas veces no pueden cubrir.
“No es posible quejarse de la privatización mientras se generan las condiciones que la hacen inevitable para miles de ciudadanos”, afirmó.
El funcionario subrayó que esta situación golpea especialmente a los sectores más vulnerables, quienes dependen exclusivamente de los servicios públicos.
Señalamientos de incoherencia en el discurso
En su mensaje, el subsecretario cuestionó la postura de algunos actores del sector salud, señalando una aparente contradicción entre sus discursos y acciones.
Indicó que mientras públicamente se rechaza la privatización del sistema, las medidas de presión como paros y bloqueos terminan debilitando la atención estatal y empujando a los pacientes hacia opciones privadas.
Este señalamiento se suma a un debate más amplio sobre el rol de los gremios médicos y la sostenibilidad del sistema sanitario en Honduras.
Llamado al diálogo sin afectar a los pacientes
El funcionario aseguró que el Gobierno mantiene abiertos los canales de diálogo con el sector salud para atender sus demandas, las cuales calificó como “históricas”.
Sin embargo, fue enfático en que estas negociaciones no deben realizarse a costa del bienestar de la población:
“No podemos aceptar que medidas de fuerza afecten directamente el derecho a la salud”.
Asimismo, reiteró que el acceso a la salud es una obligación del Estado y no una opción.
Un sistema bajo presión
La crisis en el sistema de salud hondureño no es nueva. Durante años, médicos y trabajadores han denunciado:
- Falta de insumos
- Retrasos en pagos
- Condiciones laborales deficientes
- Infraestructura hospitalaria limitada
Estas problemáticas han derivado en protestas recurrentes por parte del gremio, que exige reformas estructurales.
No obstante, el Gobierno sostiene que se han realizado esfuerzos para atender estas demandas, lo que ha generado tensiones entre ambas partes.
Costo humano de la crisis
Midence también hizo énfasis en el impacto humano de las interrupciones en los servicios de salud, señalando que detrás de las protestas hay consecuencias concretas:
- Consultas suspendidas
- Cirugías pospuestas
- Emergencias sin atención oportuna
- Familias obligadas a endeudarse en el sector privado
Estas situaciones, según el funcionario, evidencian la urgencia de encontrar soluciones sin afectar a los pacientes.
Un llamado a la coherencia
El subsecretario cerró su mensaje con un llamado a la reflexión dirigido al sector salud:
“Quienes dicen defender la salud pública no pueden, al mismo tiempo, contribuir a su colapso”.
El pronunciamiento se da en un momento clave para el sistema sanitario hondureño, donde el equilibrio entre las demandas laborales y el derecho de la población a recibir atención médica sigue siendo uno de los principales desafíos.
Mientras continúan las tensiones, el diálogo entre autoridades y gremios será determinante para evitar una mayor crisis en un sistema que ya opera bajo fuertes limitaciones.




